El corazón en que se deleita Dios es un corazón que se deja enseñar, dispuesto y que responde tanto a Él como a sus mandamientos. En pocas palabras, un corazón que obedece.
En la biblia encontramos un hombre que decidió obedecer a Dios sobre cualquier cosa, estamos hablando de David, un hombre que su corazón solo estaba dispuesto a obedecer. En el versículo que nos enfocaremos esta vez es Hechos 13:22, donde Pablo nos recuerda como era el corazón del rey David.
Según este verso Pablo nos habla de dos tipos de corazones:
1. Corazón Orgulloso: En este tipo de corazón vemos reflejado al rey Saúl, él se sirvió así mismo e hizo las cosas a su manera, la adoración de Saul no era genuina, su corazón estaba centrada en sí mismo, confiaba en su propio juicio.
2. Corazón conforme al de Dios: En este tipo de corazón vemos reflejado al rey David, estaba dispuesto a obedecer a Dios sobre cualquier cosa, de servicio a Dios y no así mismo, se preocupa en hacer la voluntad de Dios, un corazón centrada en Dios, dependiente 100% de Dios.
Ahora es momento de que pienses en ¿Qué tipo de corazón tengo?, ¿Qué tipo de corazón quiero tener?, lee estos versículos y escribe con cual de los dos te sientes identificada y cual te gustaría ser.
1 Samuel 13:14 NTV " El Señor ha buscado a un hombre conforme a su propio corazón. Pero tú no obedeciste el mandato del Señor"
Hechos 13:22 NTV "He encontrado en David, hijo de Isaí, a un hombre conforme a mi propio corazón; él hará todo lo que yo quiero que haga"
¿Quieres ser obediente al señor?, sigue estas cinco pautas de obediencia:
1. Concéntrate en hacer lo bueno: Dios ve un corazón que quiere hacer su Voluntad.
2. Deja de hacer lo que no es bueno: en cuanto pienses en algo que tú sabes va en contra de Dios, ¡ALTO!, no lo hagas.
3. Confiesa cualquier cosa mala: cuando hago algo que va en contra de Dios, reconozco en mi corazón que lo que he hecho no esta bien.
4. Aclara las cosas con los demás sí lastimaste a otra persona debes aclararlo con esa misma persona, pedir PERDÓN.
5. Sigue adelante lo antes posible la palabra de Dios nos dice que olvidemos lo que sucedió en el pasado, déjalo atrás y vive tu presente, Dios no te recuerda tu pecado para hacerte sentir mal, el te perdona y lo olvida.

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